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lunes, 2 de enero de 2017

[ IV ]

Eres el intocable de los soñadores empedernidos,
y entonces vienes dándole de hostias al mundo
y te quedas conmigo.

Esta noche Madrid huele a asfalto mojado,
de verte.

Sin embargo tú, 
pasas pisando fuerte con las ruedas de esa bici,
que se muere por que coincida la meta
con el punto de partida,
como si no fuera una consecuencia
tuya.

[ III ]

Vienes a buscarme en días de lluvia y frío, y me observas, 
como si de un ser extraño se tratase.
Sonríes. 

Me alejo, camino en otra dirección y siempre alguna curva me lleva a ti.

Esta noche la luna se apodera del cielo
Y joder,
qué guapa estabas ayer.
Una copa, una vela y tú sonrisa.

Salgo a pasear con mi chaqueta favorita, un frío de arder y mis manos inquietas.

Me pregunto quién soy, quién eres
 y por qué cojones lo quiero saber.
Hace frío y esta película está interesante,
ven. Mírame.

A veces voy a salir corriendo, ven a buscarme. 
O no, 
pero llueve y no he traído paraguas.

Podría decirte todo lo que tendrías conmigo,
todo lo que tengo para dar.

Pero disculpa si todavía 
me quiero 
lo suficiente 
como para guárdalo para mí. 

[ II ]

Te quise como cuando duele el corazón por primera vez. 
Te quise con la fuerza de todas las ganas que se habían escondido.
Te quise, aún.

Me dueles como el zarpazo de un tigre en el alma.
Me dueles como cuando late el corazón por inercia,
me dueles, todavía. 

Me fui como quien huye de los fantasmas del pasado
Me fui como a quien le abren las puertas del alma, 
y no entra.
Me fui, te buscaba.

Me quedo con este vacío, y lo hago mío.
Me quedo con la soledad que antes me aterraba.
Me quedo, te vas.

Y ahora que sí, 
ya no. 

[ I ]

Escribo esta carta para despedirme de ti, 
de nosotros. 

Me despido de todas las caricias que no volveré a darte,
de las ganas que tendré de hacerlo,
cuando haga frío 

Me despido de todo lo que no nos dijimos,
de todas las cosas que no haremos,
de lo que ya
no 
seremos

Te juro que me desgarra el alma pensarte, 
Y pensar en quién era contigo,
en por qué no fuimos
si había hipotecado mi vida 
en ti

Me fui para buscarme,
y encontrarte quizás en el camino
(pero)
todo lo que vi fue dolor 
y soledad 

Dile a este vacío en mi pecho 
qué hacer cuando todavía te siente,
cuando dueles y no estás,
y no estarás

Te quise
por encima de todo, incluso de mi
me perdí
creyendo que encontraría la salida en tu corazón, 
siento
No haberme dado cuenta de que solo uno mismo
puede salvarse

Pero prometo que quise ser la luz de todas tus sombras

Léeme con la luna de lámpara, 
y acuérdate de todas las cosas que te confesé 
la luz apagada, el corazón de par en par
y tu mano
en mi pecho

Buenas noches, 
Por última vez. 



domingo, 14 de junio de 2015

El frío de su ausencia

Debes tener un frío insufrible en el extraño calor de este invierno.
Debes saberte vacía sin esos labios que alguna vez te robaron el aliento.
Debes odiar el más mínimo roce de aire contra su piel.
No me extraña.
Yo tampoco podría vivir sin ella.

Debes buscar su colonia por todas las perfumerías,
hasta que reconoces que el olor nunca será igual si no se posa en su piel.
Y joder, debes odiar la soledad cuando te rodeas de cuerpos insaciables.
Como tus ganas, 
De algo que no volverá.
Y no me extraña, 
Aprender a vivir sin su suavidad es una putada.
 

Debes odiar las noches de inmoralidad donde la razón te descubre pensándola.
Debe de arderte la boca de todas las palabras que no vas a decirle.

Debes odiarme.

No me extraña.

Yo también lo haría a quien me quitase su sonrisa.
 

sábado, 28 de junio de 2014

CERRAD LAS PUERTAS Y ABRID LAS VENTANAS, QUE VUELVO A RESPIRAR.

No quiero volver a describirte
porque se me iría de las manos
esto de olvidarte.

Así que hablaré de como quemaba
el atardecer en mi piel
pero no de mis ganas
de quemarme
en la tuya.

Le contaré a mis palabras
que van a cambiar de tinta y estación,
de verso, de cuerpo y de olor.

Visitaré esa nueva librería de la esquina
para empaparme de musas con olor a café
y dejarme las ganas en casa,
la ventana abierta
y el pestillo echado.


Me he ido de compras,
y me he autorregalado una sonrisa,
un pintalabios color carmín y un par de zapatillas,
que tienen la fuerza de la que carezco
para andar en dirección contraria
a ti.

Hoy he elegido vestirme despacio,
perfumarme los recuerdos
y sacarme a cenar.

Y... ¿Sabes?

Madrid sigue brillando
sin ti.






jueves, 5 de junio de 2014

.Declaración de culpabilidad.

Se han vuelto locos los semáforos de Madrid
y hacen un pasillo cuando la prisa te aprieta
para que puedas llegar a tiempo al último tren.

Se han vuelto locos los árboles y mueven el aire
sólo para que tu perfume se escape de tu pelo
y envuelva esta cuidad vacía.

Se han vuelto locos los bancos
e intentan despegarse del suelo
sólo para que te pares un rato en ellos.

El mundo se ha vuelto loco (por ti).
Y nadie lo entiende.

Pero yo sí,
porque habría hecho lo mismo.